Hay nombres de calles que son una auténtica maravilla y toda una genialidad por lo curiosos y acertados que son. Uno de los ejemplos más concretos es el de la calle en la que se encuentra el Ikea de Valladolid, inaugurado en diciembre del 2011 en el municipio Arroyo de la Encomienda, que se encuentra a tan solo 8 kilómetros de la capital castellana.