Australia ha perforado la Tierra hasta casi 3.000 metros de profundidad en la remota Queensland para investigar un tesoro geológico más antiguo que los dinosaurios. La operación, liderada por Geoscience Australia, busca evaluar una enorme formación de sal con potencial para almacenar hidrógeno verde a escala masiva.
Bajo las áridas llanuras del interior australiano se extiende la cuenca de Adavale, identificada en 1958 y situada bajo otras grandes formaciones sedimentarias integradas en el Gran Acuífero Artesiano. A diferencia de otras estructuras visibles en superficie, esta permanece oculta, sin afloramientos que delaten su presencia, lo que obliga a realizar perforaciones profundas para analizar su composición.
La reciente campaña de exploración, dotada con 31 millones de dólares australianos (unos 18,6 millones de euros), ha permitido alcanzar un récord de profundidad para la agencia científica nacional. Sin embargo, en noviembre se completó un sondeo de casi tres kilómetros, del que se extrajo un núcleo continuo de roca de 976 metros, además de más de 500 muestras de fragmentos rocosos y distintos registros de agua subterránea.
Un depósito estratégico bajo tierra
El interés científico se centra en el denominado depósito Boree, una gruesa capa de sal que, según los análisis preliminares, sería la única en el este del país con espesor suficiente para desarrollar cavidades destinadas al almacenamiento subterráneo de hidrógeno. Esta característica resulta clave en plena transición hacia un sistema energético con mayor peso de las renovables.
Australia incrementa cada año su producción eléctrica a partir de energía solar y eólica, pero la variabilidad del viento y la radiación solar complica la estabilidad de la red. Cuando la generación supera la demanda, parte de la electricidad puede desperdiciarse; cuando disminuye, se requieren soluciones de respaldo más allá de las baterías convencionales.
Cómo funciona el almacenamiento en sal
Las formaciones salinas permiten crear cavidades mediante la inyección de agua para disolver la roca y extraer posteriormente la salmuera. Ese espacio vacío puede utilizarse para almacenar gases a presión. Mitchell Bouma, director en Geoscience Australia, explicó a ABC News: "Puedes disolver esa roca salina y almacenar cosas dentro de esa caverna disuelta, como gas hidrógeno o aire comprimido".
Australia mezcla galio y luz solar y convierte el agua de mar en el combustible del futuroR. BadilloEl trabajo resuelve los dos principales obstáculos para la obtención de este combustible: el alto consumo energético y la necesidad de utilizar agua purificada previamente
Las estimaciones indican que una sola caverna en la cuenca de Adavale podría albergar unas 6.000 toneladas de hidrógeno, equivalentes a cerca de 100 gigavatios hora de energía. Esa capacidad se aproxima a la de 50 de las mayores baterías conectadas a la red australiana, lo que sitúa a esta antigua estructura geológica como pieza potencialmente decisiva para el almacenamiento energético a gran escala.