Un submarino alemán de la II Guerra Mundial hundido frente a Noruega vuelve a preocupar a la comunidad científica tras comprobarse que sigue liberando sustancias tóxicas que lo convierten en una bomba de relojería. La historia del U-864, localizado décadas después de su hundimiento, revela un riesgo ambiental persistente en el fondo marino.
Durante la II Guerra Mundial, la Alemania nazi desplegó más de 1.100 submarinos, conocidos como U-boots, en una estrategia clave para cortar las rutas de suministro aliadas. Entre ellos, el U-864 protagonizó un episodio único en la historia naval: fue hundido en combate por otro submarino mientras ambos permanecían sumergidos.
El 9 de febrero de 1945, el submarino británico HMS Venturer logró interceptar al U-864 tras detectar fallos mecánicos que delataron su posición. Después de una persecución de varias horas, lanzó cuatro torpedos que terminaron partiendo la nave alemana en dos, provocando su hundimiento junto a sus 73 tripulantes.
Un cargamento letal bajo el mar
Más allá del episodio bélico, el verdadero problema emergió décadas después. El U-864 transportaba cerca de 65 toneladas de mercurio metálico, un material altamente tóxico destinado a la fabricación de explosivos. Este cargamento, almacenado en contenedores de acero, quedó disperso en el lecho marino.
Tras más de medio siglo bajo el agua, la corrosión ha comenzado a deteriorar estos recipientes, permitiendo que pequeñas cantidades de mercurio se filtren al entorno. Aunque la fuga anual ronda apenas los 4 kg, es suficiente para elevar los niveles de toxicidad en el ecosistema marino cercano.
Las autoridades noruegas reaccionaron estableciendo una zona de exclusión pesquera en el área afectada, tras detectar concentraciones anómalas de este metal pesado en el agua y los sedimentos. El riesgo no solo afecta a la fauna marina, sino también a las personas que podrían consumir pescado contaminado.
Una solución inspirada en Chernóbil
Ante la dificultad técnica y el riesgo de recuperar los restos, Noruega optó por una solución de contención. El plan consiste en cubrir el área del naufragio con capas de arena, hormigón y materiales inertes, creando una barrera que limite la dispersión del mercurio.
Noruega explora las profundidades del océano y descubre que un antiguo submarino nuclear de la URSS sigue liberando radiaciónR. BadilloLa primera vez que se documentó este proceso fue en 2019. Casi siete años después, los investigadores han comprobado que persiste, aunque no parece haber afectado a la fauna local
Este enfoque, similar al utilizado en el accidente nuclear de Chernóbil, comenzó a ejecutarse en 2018 con una inversión estimada de 32 millones de dólares. Paralelamente, el Gobierno noruego estudia nuevas técnicas para recuperar parte del material contaminante de forma segura, en un proyecto que podría avanzar a partir de 2026.