El divulgador científico Drake Anthony, más conocido en internet como Styropyro, ha recreado un peligroso experimento con mercurio y neón que hunde sus raíces en 1675. El resultado es una botella capaz de emitir destellos similares a pequeños relámpagos cuando se agita, aunque el procedimiento requiere sustancias tóxicas, equipos de vacío y conocimientos especializados. La demostración, publicada en su canal secundario de YouTube, recupera un fenómeno físico observado hace más de tres siglos.

La historia comenzó con el astrónomo francés Jean Picard, quien introdujo mercurio en un tubo de vidrio casi completamente vacío y descubrió que el metal generaba un tenue resplandor al moverse. Aquella observación, sorprendente para la ciencia del siglo XVII, estuvo relacionada con el efecto triboeléctrico, un proceso mediante el cual el contacto y la separación de determinados materiales producen una acumulación de carga eléctrica.

Drake Anthony decidió reconstruir aquel dispositivo histórico fabricando primero un pequeño recipiente de vidrio conectado a una bomba de vacío. Después añadió mercurio, extrajo el aire y parte de los vapores presentes en el interior, y cerró la botella utilizando un soplete. El procedimiento entraña riesgos graves, ya que el mercurio es tóxico y sus vapores pueden afectar al sistema nervioso, mientras que el vidrio sometido a vacío puede romperse de forma repentina.

Neón para crear relámpagos

La primera réplica produjo una luminosidad difícil de apreciar salvo en completa oscuridad. Anthony explicó que la intensidad dependía, entre otros factores, de la pureza del mercurio, y reconoció que el metal utilizado estaba bastante contaminado. Para hacer más visible el fenómeno, el divulgador recurrió a varios gases nobles, empleados habitualmente en tubos luminosos por su capacidad para emitir colores característicos cuando sus átomos se ionizan.

El experimento cambió por completo cuando introdujo una pequeña cantidad de neón a baja presión dentro de otro recipiente que también contenía mercurio. Tras sellarlo y dejarlo enfriar, agitó la botella y aparecieron intensos destellos rojizos que recorrían su interior. El movimiento del metal favorecía la separación de cargas y generaba descargas eléctricas capaces de excitar el gas, creando el llamativo efecto de un relámpago atrapado en vidrio.

Otros gases y una bobina Tesla

Anthony construyó después tubos con distintas formas y sustituyó el neón por criptón, que originó fogonazos azulados en lugar del característico tono rojo. También acercó las botellas a una bobina Tesla, cuyo campo eléctrico aportó energía adicional a los gases y produjo resplandores todavía más intensos. El resultado permitió observar cómo cada elemento genera una respuesta óptica diferente cuando sus electrones reciben energía y regresan posteriormente a estados menos excitados.

Derrite el titanio y parte diamantes en dos: así es la pistola láser casera más potente del mundoR. BadilloSu creador es el famoso 'youtuber' Styropyro. Ha mostrado en un vídeo de más de 30 minutos cómo la ha fabricado y todas las cosas que es capaz de hacer

Pese a su apariencia espectacular, este experimento con mercurio y neón nunca debe intentarse en casa. Su fabricación exige manipular un metal altamente tóxico, eliminar el aire de recipientes frágiles, trabajar con llamas y utilizar equipos capaces de generar altas tensiones. La recreación de Styropyro muestra un capítulo fascinante de la historia de la electricidad, pero también evidencia que algunas demostraciones científicas solo pueden realizarse con protección, ventilación, instrumental adecuado y experiencia técnica.