Allá por 2020 compré uno de esos proyectores LED baratuelos que prometen convertir el techo de la habitación en una ventana al espacio. Salí bastante decepcionado de la experiencia. Hace cosa de tres semanas decidí probar suerte con un modelo diferente, esta vez después de investigar un poco más sobre estos dispositivos, después del inesperado interés por la astronomía que nos ha entrado tanto a mí como a mi hija en casa a raíz del eclipse del 12 de agosto.

Este segundo intento me ha enseñado dos cosas que no esperaba. La primera es que, de alguna forma, ver las estrellas ayuda a conciliar el sueño. La segunda es que voy a acabar gastándome un buen pico en un proyector astronómico aún más avanzado. Si después de leer esto te pica la curiosidad o siempre soñaste con dormir contemplando el cielo nocturno, acompáñame en este viaje en pijama y zapatillas por el cosmos.

El evento cósmico del siglo: todo lo que necesitas saber sobre el eclipse solar total en siete gráficosPatricia Ruiz GuevaraEl 12 de agosto, al atardecer, la península Ibérica se oscurecerá, los pájaros dejarán de cantar y millones de personas se pondrán a la vez unas gafas especiales. Miraremos a un hito astronómico que dejará retos logísticos y de salud

El problema con el primer proyector es que era básicamente una lámpara de colores no muy diferente de las que se usan para animar las fiestas. Existen dos tipos de proyectores, los ambientales y los astronómicos. Ambos se comercializan con nombres que apelan a la temática espacial (algunos hasta vienen con forma de astronauta), pero solo los segundos son científicamente realistas. ¿Importa que sean realistas? Pues sí. En este caso marca mucho la diferencia.

Proyectores ambientales

Los proyectores ambientales usan una combinación de lámparas LED para proyectar luces de colores sobre una pared o techo. Estas luces se mueven, se combinan, y cambian de color e intensidad gradualmente para generar efectos ópticos como una nebulosa, auroras boreales, o la iluminación que tendría un arrecife de coral bajo el agua. Los modelos más avanzados de proyector ambiental añaden algunos haces láser (normalmente de color verde) para generar diminutos puntos de luz como si fueran estrellas. Lamentablemente, no son estrellas muy convincentes.

Existen decenas de proyectores ambientales a precios muy diferentes. Los modelos más asequibles, normalmente pensados para niños, cuestan 20 o 30 euros. Los proyectores más avanzados del mercado, como el Govee Star Light o el Encalife Atmosphere Smart Galaxy, fácilmente superan los 80 euros. La diferencia fundamental entre ambos está en el sistema de control. Los proyectores ambientales más caros se conectan al móvil por Bluetooth y permiten ajustar los efectos y colores de la proyección mediante aplicaciones dedicadas. Los mejores modelos hasta pueden controlarse usando comandos de voz con Alexa o Google Home.

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¿Por qué no me quedé muy satisfecho con este tipo de proyectores? Pues por algo que normalmente los fabricantes no te cuentan: hacen ruido. Los diferentes efectos de luz se logran haciendo girar lentes por delante de los LED, o cambiando el ángulo de los láseres, y eso implica usar motores. Es cierto que el nivel de ruido varía mucho de un proyector a otro, y que los modelos más costosos lo son precisamente porque están mejor fabricados y suenan más bajito, pero hasta esos modelos emiten niveles de ruido en torno a 20 o 25 decibelios, que son perfectamente audibles si nos da por ponerlos en la mesita de noche. No hablemos ya si somos un poco maniáticos como el arriba firmante.

Un segundo inconveniente es que este tipo de proyectores realmente emite mucha luz, hasta el punto de que ilumina la habitación tanto como un Ambilight. El nivel de brillo también se puede regular, pero no hay forma de bloquearla para emular los tonos negros del espacio, lo que le quita mucho realismo. Es un poco lo mismo que ocurre con los proyectores de vídeo. Les cuesta mucho lograr tonos negros puros precisamente por la forma que tienen de emitir luz.

Proyectores astronómicos

Los proyectores astronómicos o de tipo planetario tienen una única fuente de luz fija. No hay partes móviles. Las imágenes que proyectan proceden de discos intercambiables con imágenes estáticas del espacio. Son, por decirlo de otro modo, como uno de aquellos proyectores de diapositivas, solo que en un formato mucho más pequeño y discreto. El movimiento de lo que quiera que estemos proyectando procede de un pequeño motor que gira el disco, pero lo hace tan lentamente que no emite el más mínimo ruido.

El diámetro de la imagen depende de la posición del proyector.

Aunque suenen a una tecnología vetusta, lo cierto es que los proyectores de este tipo son lo mejor que hay para entusiastas del espacio. Son los únicos que proyectan imágenes verdaderamente realistas del espacio (a menudo tomadas de la propia NASA o de telescopios espaciales como el Hubble). Además, son los únicos que realmente bloquean la luz. La película de la diapositiva solo deja pasar la luz en las zonas donde hay estrellas o nubes de gas. El fondo negro bloquea completamente la luz del proyector LED, lo que lo hace mucho más adecuado para tener en dormitorios e incluso dormir bajo su proyección sin que tengamos la sensación de estar bajo la pantalla de un cine. La única pega de este enfoque es que son proyectores exclusivamente nocturnos. Necesitan de total oscuridad para lucir en todo su esplendor.

El mayor inconveniente de los proyectores astronómicos es que vienen con un número limitado de discos, por lo que podemos llegar a aburrirnos. Los modelos de marcas reconocidas a veces venden discos adicionales por separado, pero pueden ser difíciles de encontrar. El proyector que yo compré, que es de los más sencillos, venía con 12 discos en calidad equivalente a 4K. Cada uno de ellos viene en un estuche protector con un pequeño texto explicativo de la imagen que contiene.

Los controles de este tipo de proyectores son mucho más sencillos que los de los proyectores ambientales. Además del botón de encendido, normalmente solo encontrarás en ellos un control para ajustar la velocidad de rotación y otro para programar su desconexión tras un cierto tiempo. Normalmente hablamos de una o dos horas, pero los mejores permiten seleccionar tiempos menores como 15 minutos.

Ninguno de estos proyectores permite ajustar el paralaje de la imagen. Dicho de otro modo, no se puede corregir el ángulo de la imagen proyectada, y eso puede generar distorsión si proyectamos sobre un techo inclinado o desde un ángulo muy cerrado. Normalmente hay que buscar un lugar desde el que proyectar lo más perpendicular posible a la superficie sobre la que vamos a hacerlo. La mayor parte de los proyectores permiten rotar la lente 180 grados y ajustar la nitidez de la imagen mediante un anillo de enfoque como el de las cámaras fotográficas. Sin embargo, no todas las lentes están construidas igual. El tamaño de la imagen proyectada y la distancia varían de un modelo a otro, y conviene tener en cuenta los datos de cada fabricante para no pillarnos los dedos.

Los proyectores astronómicos proyectan imágenes transparentes grabadas en discos.

En cuanto al sonido, merece la pena mencionar que hay algunos proyectores de gama alta que emiten ruido blanco o funcionan como altavoces Bluetooth. Con todo, su calidad de sonido no llega a la altura de otros altavoces de mesita sencillos como los Amazon Echo Dot. Personalmente, no compraría un proyector astronómico pensando en convertirlo en equipo de sonido.

¿Es necesario gastarse un dineral en un proyector de este tipo? Para nada. Un modelo de entre 40 y 70 euros como el que compré yo es más que suficiente para empezar. Si después de probarlo te pica el gusanillo de la astronomía o buscas algo más serio, puedes dar el salto al Dark Skys DS-FX Zoom Home Planetarium. Este proyector permite hacer zoom para cubrir paredes y techo con su proyección, y tiene la particularidad de combinar la imagen de fondo del disco con una proyección fija científicamente correcta de tres millones de estrellas visibles desde el hemisferio norte.

Si no puedes hacerte con el Dark Skys, la mejor alternativa es el Sega Homestar Flux. La mayor parte de la gente conoce Sega por sus videojuegos, pero la compañía creadora de Sonic tiene una subdivisión de juguetes que fabrica algunos de los mejores proyectores astronómicos del mercado, y el Flux cuenta con 60.000 estrellas. A continuación te ofrecemos un resumen de los modelos que más nos han gustado.

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