La pregunta fundamental en el estudio científico de los Fenómenos Anómalos No Identificados (FANI) es: ¿ante qué futuro nos encontramos? ¿Son los objetos anómalos de nuestros cielos proyectos secretos de tecnologías humanas de las próximas décadas o representan tecnologías extraterrestres que reflejan lo que podríamos desarrollar dentro de milenios? Diferenciarlos debería ser fácil para agencias gubernamentales como DARPA. Un proyecto secreto es una iniciativa militar, de defensa o de inteligencia altamente clasificada cuya existencia, financiación y operaciones se mantienen en secreto para el público en general y los organismos de supervisión oficiales. Estas operaciones se financian mediante asignaciones ocultas conocidas como fondos reservados. Evidentemente, cuando ciudadanos de a pie los presencian, dichos objetos reciben el nombre de FANI, pero en realidad son objetos conocidos para quienes los desarrollan dentro del Gobierno. Al recibir declaraciones de testigos presenciales sobre dichos objetos, el Gobierno negará, descartará o ignorará estos informes para no alertar a las naciones enemigas de su existencia. Tal comportamiento alimentaría las teorías conspirativas de que el Gobierno oculta secretos sobre extraterrestres y castiga a los testigos que intentan desvelar estos secretos.

Todo esto tiene sentido y podría explicar los materiales y restos biológicos de los lugares de impacto de las zonas de pruebas de nuevas tecnologías militares. Pero, ¿explica todos los informes de FANI que tenemos? ¿Son algunos informes lo suficientemente anómalos como para sugerir tecnologías mucho más avanzadas que solo los extraterrestres podrían haber desarrollado? Esta es la cuestión que se debatió en la reunión de ayer del Consejo Asesor Científico de los FANI (https://uapsac.com/) bajo mi dirección, justo una hora después de regresar de Houston, Texas, donde realicé el saque de honor para los Astros (como se analiza aquí). Esta mañana he recibido de los Astros una imagen editada (mostrada arriba) donde la pelota de béisbol ha sido sustituida por un FANI. Esto ocurre tras un ensayo publicado aquí, donde expuse qué distingue a una pelota de béisbol de un FANI.

La posible solución al misterio del valle lleno de 'panales de abeja' descubierto en MarteJesús DíazEstas formaciones, nunca antes detectadas con tanta abundancia, se encontraron en la zona de Valle Grande. Se cree que se formaron a partir de grietas en el lodo y cambios de temperatura

Las fronteras de la ciencia radican en la tensión entre la realidad objetiva y nuestra imaginación.

Consideremos la siguiente anécdota. Un físico visita a un colega y se fija en una herradura. Le pregunta: "¿De verdad crees que una herradura da buena suerte?". El colega responde: "Por supuesto que no, pero me han dicho que funciona incluso aunque no creas en ella". Esta famosa anécdota se atribuye a menudo al físico danés Niels Bohr, quien supuestamente tenía una herradura colgada sobre la puerta de su casa de campo en Tisvilde, Dinamarca.

Una serie de objetos misteriosos que se desplazan en formación estrecha hacia la parte inferior izquierda en un vídeo publicado aquí en la cuarta tanda de archivos sobre FANI por el Gobierno de los Estados Unidos el 10 de julio de 2026. (DoW)

El significado filosófico que subyace a la anécdota de la herradura de Niels Bohr se centra en el rechazo del realismo estricto y en la idea de que la utilidad puede existir independientemente de la creencia humana o de los modelos mentales.

En mecánica cuántica, Bohr desarrolló la filosofía de la Complementariedad, argumentando que la luz y los electrones pueden comportarse como partículas o como ondas dependiendo de cómo se midan. Para Bohr, la realidad a nivel cuántico no es una entidad fija e independiente a la espera de ser descubierta. En cambio, las propiedades que observamos están íntimamente ligadas a la configuración experimental.

La anécdota de la herradura refleja este marco. En la visión clásica del realismo, uno solo tiene suerte si cree en la magia de la herradura, ya que el resultado depende de un estado interno lógico y específico. En la visión instrumentalista de Copenhague de Bohr, la herradura funciona como una herramienta que produce un resultado ("suerte") independientemente de tu modelo mental interno ("creencia"). La realidad objetiva de cómo funciona es secundaria frente al hecho de que lo hace. De hecho, la Tierra siguió girando alrededor del Sol incluso cuando el Vaticano insistió en que el Sol giraba alrededor de la Tierra.

Un fenómeno aéreo no identificado (FANI) con forma similar a un balón de fútbol avistado cerca de Japón. (Departamento de la Guerra de EEUU)

El instrumentalismo es la postura según la cual las teorías científicas no son necesariamente descripciones literales de la realidad objetiva, sino más bien instrumentos útiles para predecir observaciones. Al igual que Bohr utilizaba ecuaciones en la mecánica cuántica que desafiaban la visualización tradicional del sentido común, el científico de la anécdota utiliza la herradura porque "funciona", eludiendo así la necesidad de una explicación racional subyacente.

Albert Einstein discrepaba de Bohr. Mientras que este creía que el universo opera bajo leyes estrictas y objetivas independientes de la observación humana, Niels Bohr argumentaba que la realidad a escala atómica es probabilística e inseparable del acto de medición. El debate se centró en si la mecánica cuántica ofrecía una descripción completa de la naturaleza.

Avi Loeb Avi Loeb es presidente del Consejo Asesor Científico sobre Fenómenos Aéreos No Identificados (FANI) de la Casa Blanca, el Pentágono, el FBI y las agencias de inteligencia, jefe del proyecto Galileo, director fundador de la Iniciativa Black Hole de la Universidad de Harvard, director del Instituto para la Teoría y la Computación del Centro de Astrofísica Harvard-Smithsonian y autor del bestseller Extraterrestrial: The first sign of intelligent life beyond earth. También puedes comprar aquí el nuevo libro del profesor Loeb, Interstellar.

Al afirmar que "Dios no juega a los dados", Einstein rechazaba la aleatoriedad inherente de la mecánica cuántica de Bohr. Bohr respondió con su célebre frase: "Einstein, deja de decirle a Dios lo que tiene que hacer".

En 1935, Einstein, junto con Boris Podolsky y Nathan Rosen, propuso que, si la mecánica cuántica era cierta, dos partículas entrelazadas podrían influirse mutuamente de forma instantánea a través del universo. Einstein llamó a esto "acción fantasmal a distancia" y afirmó que demostraba que la mecánica cuántica estaba incompleta. Bohr sostuvo que las dos partículas seguían formando parte de un sistema único e indivisible hasta que se medían. Experimentos posteriores, como las pruebas del teorema de Bell, demostraron que la visión de Bohr era correcta: el universo es fundamentalmente no local y probabilístico a nivel cuántico. Einstein se equivocaba.

Las fronteras de la ciencia se basan en la humildad de aprender, no en la arrogancia