Uno de los mitos populares más extendidos con respecto a nuestras mascotas es la legendaria enemistad que existe entre perros y gatos. Sin embargo, nada más lejos de la realidad, ya que son cada vez más casas las que sirven de refugio para criaturas felinas y caninas de manera simultánea, disfrutando de una sana convivencia.
Sin embargo, este tipo de situaciones no son fruto del azar. Estas requieren de tomar una serie de medidas y precauciones para que ambos animales puedan vivir bajo el mismo techo en plena armonía, además de evitar posibles escenarios que sean indeseables tanto para ellos mismos como para sus propios cuidadores.
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En este sentido, son varios los profesionales veterinarios que comparten diferentes pautas para llevar a cabo un acercamiento previo y descubrir si existe cierta compatibilidad entre estos animales en nuestro caso particular. En cada paso, nuestra atención hacia su comportamiento y respuesta debe ser máxima para garantizar la seguridad de ambos.
Pasos a seguir
En primer lugar, antes de juntarlos en un mismo espacio, podemos facilitarle un objeto de cada uno al otro animal para que registre su olor y comience a familiarizarse con este. Una vez que hayamos establecido este contacto indirecto y la reacción ha sido positiva, podremos introducirlos en una misma estancia para que se conozcan de primera mano.
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Antes de nada, debemos cerciorarnos de que ese lugar dispone de una vía de escape para nuestro gato en caso de una respuesta inesperada, así como mantener a nuestro perro atado con correa para evitar sobresaltos. Además, que varias personas de confianza estén presentes en el encuentro para reconfortar a nuestros animales.
Por otro lado, tanto nuestro perro como nuestro gato deben disponer dentro de la estancia de su espacio personal que les permita retirarse cuando lo deseen. A lo largo del tiempo, otras prácticas como alimentarnos en ubicaciones diferentes de la casa durante los primeros compases de su convivencia, así como recompensar cada interacción positiva entre ellos, estimularán a nuestras mascotas a comportarse mutuamente de forma positiva.