Aunque suele relacionarse agosto con la recolección de los cultivos de verano, todavía quedan muchas opciones para mantener el terreno en producción. Plantar en el huerto en agosto permite aprovechar el calor del suelo, escalonar las cosechas y disponer de verduras, frutas y plantas aromáticas durante el otoño e incluso el invierno.

Entre las verduras que todavía se pueden sembrar destacan la lechuga, la espinaca, los rábanos, las zanahorias, la acelga y la remolacha. Conviene elegir variedades adaptadas al final del verano y proteger los semilleros del calor excesivo durante los primeros días. En las regiones especialmente cálidas, puede ser preferible esperar hasta la segunda quincena del mes para plantar espinacas.

Los rábanos son una alternativa interesante para quienes buscan resultados rápidos, pues su ciclo de cultivo apenas supera las cuatro semanas y ocupan poco espacio. Las lechugas pueden recogerse entre 40 y 60 días después de la siembra, mientras que la acelga ofrece una producción prolongada. Las zanahorias, por su parte, necesitan una humedad constante para que las plántulas puedan emerger correctamente.

Agosto también permite comenzar las primeras siembras de coles, brócoli, coliflor y repollo en muchas zonas de clima templado. Lo más recomendable es preparar estas hortalizas en semilleros y realizar su trasplante unas semanas después. De esta manera, podrán desarrollarse con temperaturas progresivamente más suaves y estarán listas para las cosechas de los próximos meses.

En cuanto a las frutas, las fresas pueden plantarse a finales del verano para que desarrollen raíces y hojas antes de la llegada del invierno. Este crecimiento previo ayuda a conseguir plantas más vigorosas y productivas en primavera. También se pueden preparar nuevas plantaciones de algunas variedades de frambuesa o mora, especialmente en aquellos lugares donde el calor comienza a moderarse.

Las hierbas aromáticas completan las opciones disponibles: perejil, cilantro, rúcula, cebollino, eneldo y algunas variedades de albahaca pueden sembrarse durante estas semanas. Para garantizar el éxito, es importante regar sin encharcar, sembrar al amanecer o al atardecer y utilizar acolchado para conservar la humedad. En las zonas con mucha insolación, una ligera malla de sombreo puede proteger los semilleros y mejorar notablemente la germinación.