Una de las preocupaciones que pululan en la mente de muchos jóvenes a punto de acceder al mercado laboral es saber qué oportunidades les esperan en cuanto a posibles salidas de futuro. En este sentido, un grupo cada vez mayor se interesa por muchos oficios tradicionales, siendo la fontanería uno de los más comentados al respecto.
La actualidad de la profesión apunta a una demanda irrefrenable en relación con una escasa oferta. Y es que el trabajo disponible alcanza dimensiones cada vez mayores, por lo que muchos curiosos encuentran un futuro laboral en el que el empleo sea prácticamente una constante durante los próximos años. Sin embargo, es necesario hacer puntualizaciones al respecto.
Manuel Armando, albañil con 30 años de experiencia: "Hay mano de obra a punta pala pero cualificada ya no hay"El ConfidencialEl profesional lamenta que antes hubiera mecanismos que facilitaban la incorporación de aprendices sin que todo el coste recayera sobre el autónomo o la pequeña empresa
Para conocer mejor la realidad del asunto, es recomendable acudir al testimonio de trabajadores que cuentan con una larga trayectoria en el sector. Un buen ejemplo es Santiago, fontanero de 37 años. “El esfuerzo físico que exige el trabajo no compensa con los salarios actuales. Tú a un chico le dices que gana 1.200 euros sentado en un ordenador y de fontanero 1.200, ¿a dónde irías?”, asevera en una entrevista para el pódcast Sector Oficios.
Realidad del sector
Durante la charla, el profesional evidencia ese desequilibrio entre el poco número de trabajadores que pueblan el mercado actual con respecto a las condiciones laborales con las que deben lidiar en cada una de sus jornadas. Y es que dicho esfuerzo físico que la caracteriza, más allá de la dureza que supone, deja importantes secuelas para el futuro.
Hugo González, electricista y fontanero: "No hay paro; cada vez hay más demanda, se suben los precios y la gente te lo sigue pagando"El ConfidencialLos oficios más tradicionales han ido quedando en un segundo plano para buena parte de las nuevas generaciones
“La fontanería deja huella. Con 37 años ya tengo las rodillas marcadas”, exponía el entrevistado acerca del lado menos conocido de la profesión, argumentando su visión del sacrificio que implica dedicarse a la fontanería en la actualidad. Y es que la lucha por mejorar estas condiciones expone a sus profesionales a un riesgo que muchos no están dispuestos a asumir.
Por otro lado, Santiago aprovecha la ocasión para otorgarle valor a las diferentes tareas que realiza en su día a día. Y es que detrás de un simple grifo funcionando adecuadamente pueden existir numerosas horas de trabajo y extensos conocimientos al respecto. Se trata de una acción que se suele dar por hecha con mucha facilidad.