El aire acondicionado del coche se convierte en imprescindible durante los meses de calor, pero encenderlo y comprobar que sale aire frío no siempre es suficiente para saber si funciona correctamente. El mecánico Juan José Ebenezer recomienda prestar atención desde el primer momento a una señal que puede pasar desapercibida: el olor que sale de las rejillas.

Al encender el aire acondicionado debes estar pendiente de su olor”, explica el especialista. Según Ebenezer, especialmente la primera vez que se utiliza después de un tiempo, conviene comprobar si aparece un olor desagradable. En ese caso, señala que puede haber bacterias en el circuito y que sería necesario realizar una limpieza con un producto bactericida.

El origen del problema puede estar en la propia humedad que genera el sistema. El aire acondicionado produce condensación en el evaporador y, si esa humedad permanece en el interior cuando se detiene el vehículo, puede favorecer con el tiempo la aparición de bacterias y moho. Una de las señales más evidentes es precisamente ese mal olor que aparece al volver a encender la climatización.

Ver esta publicación en Instagram

Una publicación compartida de Juan José Ebenezer (@juanjoseebenezer)

Para reducir este problema, Ebenezer propone un hábito muy sencillo antes de terminar cada trayecto: apagar el botón del aire acondicionado unos segundos antes de detener el coche, pero mantener funcionando el ventilador. De esta forma, continúa circulando aire por el sistema y se ayuda a secar el evaporador antes de dejar el vehículo estacionado.

Además del olor, el mecánico aconseja comprobar cómo enfría realmente el aire acondicionado. No basta con notar aire fresco inmediatamente después de conectarlo. Por ejemplo, si comienza enfriando correctamente y después pasa de forma brusca a expulsar aire caliente, el problema podría estar relacionado con una refrigeración insuficiente del sistema o con alguna obstrucción en la zona frontal del vehículo.

Por tanto, un mal olor al encender el aire acondicionado del coche no debería ignorarse, aunque el sistema continúe enfriando. Para Ebenezer, prestar atención a estas pequeñas señales y adoptar algunos hábitos de mantenimiento puede ayudar a evitar la acumulación de bacterias, conservar mejor el sistema y detectar posibles problemas antes de que terminen convirtiéndose en una avería más importante.