Todo ser humano está expuesto a las diversas características que definen la sociedad actual. Estas se traducen en situaciones que suponen una agradable o desafortunada experiencia para quien las vive, dejando una huella que, en muchos casos, se muestra imborrable en sus mentes. Y es que estas suelen presentar un factor común.
En este sentido, las vivencias imbuidas en un aire negativo suelen permanecer encadenadas en nuestro cerebro con mayor arraigo que los estímulos positivos son capaces de generar en su totalidad, incluso aunque estos los superen en número. Y es que este tipo de respuestas emocionales pueden encontrar una razón natural detrás.
Paula Orell, psicóloga: "A veces las discusiones por 'tonterías' esconden grandes cosas que no sabemos expresar"ACyVLa psicóloga explica, a través de un caso atendido en terapia, cómo los reproches cotidianos pueden esconder sentimientos de abandono, falta de atención y una necesidad de recuperar la conexión emocional
Numerosos profesionales de la psicología tratan de arrojar algo de luz a este asunto a través de las redes sociales, siendo Silvia Severino un buen ejemplo de ello. “Hay un motivo científico por el que recuerdas más una crítica que diez halagos”, expone la experta en una de sus últimas publicaciones en TikTok al respecto.
Cuestión evolutiva
Este fenómeno se le conoce formalmente como el sesgo de negatividad. Diversos estudios indican la relevancia que adquieren los elementos negativos sobre los positivos en nuestra cabeza. Y es que dicha tendencia dispone de un carácter evolutivo que ha garantizado la preservación de nuestra especie hasta los tiempos que corren.
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“Nuestros antepasados que recordaban el peligro, sobrevivían. Los que se despistaban, no. Así que el cerebro aprendió a priorizar las amenazas. Por eso, una crítica pesa más que un elogio, y un error se siente más grande que diez aciertos. Como ves, no hay nada malo en ti. Simplemente es que tu cerebro está haciendo aquello para lo que fue diseñado”, explica la psicóloga.
Podemos emplear este rasgo tan propio de nuestra naturaleza en centrar nuestros esfuerzos en mejorar aquellas habilidades y propósitos que se nos escapan. Saber encajar este tipo de comentarios nos ayudará a mantener una sensación de bienestar mucho más sólida con nosotros mismos, lo que se traduce en una paz interior plena.