Steve Eisman, el inversor conocido por anticipar el colapso inmobiliario de 2008 que inspiró parte de 'La Gran Apuesta', ha lanzado una acusación directa contra las principales empresas de inteligencia artificial: considera que algunas están alimentando deliberadamente el temor a una catástrofe relacionada con la IA. A su juicio, esas advertencias podrían responder menos a un riesgo inmediato que a una estrategia empresarial para proteger un mercado donde las barreras de entrada empiezan a reducirse.

La tesis de Eisman parte del debate abierto alrededor de laboratorios como OpenAI y Anthropic, cuyos responsables han advertido en distintas ocasiones sobre los riesgos derivados del rápido desarrollo de sistemas cada vez más potentes. El inversor interpreta esas llamadas a frenar la carrera tecnológica desde una perspectiva económica. "Se dan cuenta de que no hay ningún foso alrededor de su negocio y están intentando fabricar una crisis", declaró a CNBC.

Según Eisman, una narrativa centrada en los posibles escenarios extremos de la inteligencia artificial podría terminar impulsando una regulación que beneficiase a las compañías mejor posicionadas para cumplirla. Su hipótesis es que unas normas más exigentes podrían dificultar la entrada de nuevos competidores y favorecer la formación de un duopolio. "Eso es lo que creo que está ocurriendo", afirmó al explicar por qué observa incentivos empresariales detrás del actual debate sobre la seguridad de la IA.

La presión de los modelos abiertos

El inversor relaciona ese cambio de estrategia con el avance de los modelos de pesos abiertos, capaces de competir con servicios comerciales sin depender necesariamente de los mismos proveedores. "El tokenmaxxing se ha acabado", sostuvo Eisman, utilizando el término empleado para describir la fase en la que compañías y usuarios aumentaban de forma acelerada su consumo de servicios de IA. "Los modelos de pesos abiertos están ganando una gran cuota de mercado. Creo que estas empresas están muy nerviosas."

Eisman también ha reducido recientemente su propia exposición a inversiones vinculadas con la IA y ha señalado a OpenAI y Anthropic como puntos especialmente sensibles dentro de la cadena tecnológica. "Son un porcentaje enorme de toda la cadena, así que si algo le ocurriera a una de esas dos empresas, la cadena realmente se desmoronaría", aseguró. Dentro de esa comparación, añadió: "Entre las dos, OpenAI es la empresa más débil".

Sus críticas alcanzan también las peticiones de ralentizar el desarrollo tecnológico formuladas desde la propia industria. Eisman cuestionó especialmente la posición del consejero delegado de Anthropic, Dario Amodei, ante la posibilidad de una futura salida a bolsa de la compañía. "Cuando hablas de que deberíamos ir más despacio porque las cosas son peligrosas, mi respuesta es '¿De verdad? Aplaza tu salida a bolsa'", dijo. Y añadió: "Demuestra lo que dices con tus actos. ¿Está hablando alguien de aplazar salidas a bolsa o de aplazar la captación de capital? Yo no he oído nada".