Será un título menor, pero el bonito trofeo que se estrena esta temporada, descansará en la nutrida sala de trofeos del Bernabéu, con un lugar relevante en la sección de baloncesto. Porque, además, es un título continental y eso, en el Real Madrid, cobra otra dimensión, como todo el mundo sabe. Las caras lo decían todo. La decepción de los griegos y la exultante alegría de los chicos de Pedro Martínez, que, como se viene recordando cada día, es la piedra angular del nuevo proyecto blanco.

Y si algunas de las nuevas incorporaciones suscitaban algunas dudas, porque no se trataba de estrellas de relumbrón, ya se encarga el entrenador de extraer el máximo rendimiento de cada una de sus piezas: si en la pretemporada apenas Thimotée Luwawu-Cabarrot (TLC) mejoró la prestación de los jugadores que ya estaban "de antes", la semifinal elevó (y de qué manera) a Jaime Pradilla y anoche, también Mikael Jantunen y Damien Jones "debutaron" con notables actuaciones.

A todo esto, funciona a toda máquina el engranaje que forman los clásicos blancos, desde su trío de bases Facu-Feliz-Maledon, pasando por el trío de exteriores Abalde-Okeke-Deck y el inabarcable Gigante, que es tanto la cima como la base de la montaña. Así fue Walter Tavares nominado como el MVP del torneo y es que, perfectamente recuperado de la lesión, continúa siendo el jugador más diferencial del continente, con un año más, pero en estado de gracia, que Dios le guarde muchos años, como dicta la norma epistolar.

Baloncesto de quilates

No se puede ver un mal partido entre dos rivales como estos. Si Olympiacos es en teoría la mejor plantilla del continente, actuales campeones de la Euroliga, el Real Madrid es… el Real Madrid, puro ADN ganador, que a una excelente plantilla le suma una mentalidad como no hay otra.

El Real Madrid dibuja un partido de videojuego para acariciar el pase a la Final Four de la EuroligaAntonio Francos AraqueLa segunda unidad del Madrid funcionó a la perfección. Usman Garuba compensó la ausencia de Walter Tavares y revolucionó el partido en una meritoria actuación coral

No decepcionó el equipo griego, de la mano de sus estrellas, que hicieron su papel. Sobre todo Vezenkov, que participó más de treinta minutos acumulando cifras: habría sido MVP, de haber vencido Olympiacos.

En cuanto al juego, pues velocidad pura, intensidad defensiva y muchas, muchas pérdidas. Lo que toca cuando se marcha a cien por hora. Y el sello de Pedro Martínez se plasmó mejor que en la semifinal, a pesar de que el acierto ofensivo no fue para tirar cohetes (62% en t2, 35% en t3, pero 23/26 en libres) y se perdieron 23 balones (13 de los griegos).

El Real Madrid es una merienda para Olympiacos: la defensa, asignatura pendienteAntonio Francos AraqueSe sabía que sería un duelo complicado ante la poderosa maquinaria de El Pireo. Pero lo que se confirmó es que el equipo español tiene un extraordinario problema defensivo

Cometió más faltas el Madrid (29 por 21 de Oly), ocasionando numerosas visitas de los de rojo a la línea de libres (37 por 26). Pero por ahí andaba escondida una de las claves del partido: la intensidad defensiva. Naufragó Olympiacos en la fase ofensiva, con porcentajes desastrosos en los tiros de 2, en torno al 40%, además de desperdiciar una decena de tiros libres. Por ahí se les fue el partido y el trofeo a los muchachos de Giorgios Bartzokas.

Y por ahí lo ganó el Madrid. Cada cuarto, comenzando con la intensidad deseada, entrando en bonus temprano si tenía que ser así, pero sin conceder comodidad alguna a los helenos.

En la pelea, se fueron debilitando los recursos disponibles: con TLC y Okeke rozando la quinta falta con mucho tiempo por delante, y Tavares y Feliz con la tercera en su casillero, colocaba al Madrid en una posición de riesgo que pudo conseguir limitar, con Damien Jones cubriendo con eficacia el rol de Tavares.

El mejor Real Madrid de la temporada liquidó con brillantez al gran Valencia BasketAntonio Francos AraqueHacía falta una victoria de prestigio en condiciones de exigencia máxima y el equipo respondió con brillantez. La importancia del partido y la entidad del rival refuerzan el triunfo

Luego está la magia que acompaña al ritmo que impone el coach madridista. Dio un recital de asistencias el Real Madrid, de la mano de su temible trío de "bajitos". Es un motivo de orgullo y satisfacción contemplar el excelente estado de forma del Facu y la impecable labor de Maledon y Feliz en el manejo y en la defensa abierta. No fueron un prodigio anotador, pero tanto en la defensa como en la generación despuntaron, y eso es fundamental.

Si el ritmo del equipo es altísimo, las rotaciones del quinteto se suceden vertiginosamente. Es la medicina que receta el técnico barcelonés, la "Martinezina", que administrada en sus dosis correctas liquida rivales sucesivamente: intensidad, consistencia, confianza y la necesaria calidad. Ese es el concepto de PM, el que los directivos madridistas ansiaban para el club y que, de momento, pinta más que bien para lo que se viene. Contrastaba la dinámica de cambios del técnico español, con la pauta, mucho más estática, de Bartzokas. Lo que no es ni bueno ni malo. Pero si Valencia fue dinamita el pasado año, ya lo están disfrutando en Madrid, donde se malicia uno que la parroquia blanca aumentará notoriamente su asistencia al coliseo de Goya, donde tal vez algún día, pueda pasarse a visitar una de las leyendas blancas de la época reciente, que anduvo por Abu Dhabi, y su nombre es Gareth Bale.