La primera exploración sistemática del cañón submarino de Mar del Plata, frente a Argentina, ha revelado una presencia inesperada en un lugar que nunca había sido observado de esta forma. El estudio, publicado en PLOS One, documenta 29 objetos artificiales durante 17 inmersiones realizadas con el vehículo operado a distancia SuBastian. La expedición buscaba estudiar la biodiversidad bentónica de las profundidades, pero los científicos comprobaron que algunos de los restos producidos por el ser humano habían llegado allí antes que ellos.
Entre julio y agosto de 2025, el equipo descendió por diferentes sectores de este enorme valle submarino y localizó basura en 10 de las 17 inmersiones. Los investigadores contabilizaron 27 objetos de plástico entre los 29 residuos observados, distribuidos a profundidades de entre 1.120 y 3.820 metros. Uno de los hallazgos más llamativos fue un paquete de fideos instantáneos Mi Goreng situado a 1.920 metros bajo la superficie, mientras que a 1.949 metros apareció una cuerda de nailon con un gancho.
También quedaron registrados envoltorios de alimentos, una bolsa de plástico, un vaso desechable, una bota de goma y otros restos. "El principal objetivo de la expedición era estudiar la biodiversidad bentónica de aguas profundas", explicó el biólogo marino Diego Urteaga, del Grupo de Estudios del Mar Profundo de Argentina. "Sin embargo, la presencia de basura marina era tan evidente que consideramos importante documentarla y compartir nuestras observaciones con la comunidad científica."
Basura atrapada en las profundidades
El cañón submarino de Mar del Plata se encuentra bajo una zona donde confluyen la corriente cálida de Brasil y la corriente fría de Malvinas. La circulación de agua transporta sedimentos, nutrientes y materia orgánica hacia las profundidades, una dinámica capaz de favorecer ecosistemas especialmente ricos. Ese mismo mecanismo también puede concentrar objetos artificiales: los residuos aparecieron agrupados en puntos concretos de las paredes y del eje del cañón, siguiendo zonas donde la propia topografía facilita que los materiales queden atrapados.
Uno de los 27 desechos encontrados en el Cañón Submarino de Mar del Plata (Schmidt Ocean Institute/ROV SuBastian, CC BY 4.0, expedición FKt250712/Teso et al., PLOS One , 2026)
Su origen exacto no pudo determinarse, aunque los investigadores encontraron indicios relevantes. El cañón está separado de la plataforma continental y se sitúa a cientos de kilómetros de la costa, por lo que consideran poco probable que toda esa basura proceda directamente de las ciudades argentinas. "Las características de la basura que encontramos son más coherentes con residuos generados por embarcaciones que operan mar adentro, especialmente barcos pesqueros, que con fuentes urbanas", señaló Urteaga. Los científicos apuntan así a actividades desarrolladas en alta mar como una posible vía de llegada.
La cantidad registrada resulta relativamente baja frente a la observada en otros cañones submarinos, donde se han contabilizado entre 50 y 80 residuos por kilómetro. En una de las inmersiones de Mar del Plata donde se calculó la densidad, fueron menos de tres. El problema no termina en el número: algunos animales ya estaban utilizando esos restos como soporte. Artrópodos ocupaban una lámina de plástico negro, mientras estrellas de mar y gusanos poliquetos habían colonizado una bolsa y una cuerda. "La colonización de residuos por organismos sésiles puede convertir los desechos humanos en un sustrato artificial en las profundidades marinas, alterando potencialmente las comunidades locales", advirtió Urteaga, en un ecosistema que la ciencia apenas empieza a conocer.