La edad relativa de los niños dentro de una misma clase puede influir en la manera en la que se interpreta su comportamiento y desarrollo. El psicólogo Rafa Guerrero alerta de esta cuestión con un dato concreto: “Los niños nacidos en diciembre tienen un 39% más de probabilidad de ser diagnosticados con TDAH que aquellos nacidos en enero”.
Guerrero se refiere a un estudio realizado con alrededor de un millón de niños canadienses, en el que se observó una diferencia vinculada al mes de nacimiento. “La única diferencia entre esos niños es que unos llevan 11 meses más de vida, nada más. Están en la misma clase y se les exige lo mismo”, explica el especialista.
Esta diferencia resulta especialmente relevante durante los primeros años, cuando once meses pueden representar una distancia considerable en términos de maduración. Guerrero recuerda que el TDAH es un trastorno del neurodesarrollo y pone el foco especialmente en la corteza prefrontal, relacionada con capacidades como concentrarse, planificar y controlar los impulsos.
El psicólogo advierte así del riesgo de interpretar determinadas diferencias madurativas como síntomas de un trastorno. “Comparar a un niño de diciembre con uno de enero es comparar dos madureces distintas y llamar trastorno a la diferencia”, sostiene. Por ello, considera importante incorporar la edad relativa a la hora de valorar el comportamiento y rendimiento de los menores.
Guerrero también recuerda que el diagnóstico del TDAH no depende de una única prueba. “No existe la prueba del TDAH, no hay un test ni analítica ni neuroimagen”, señala. Ante posibles dificultades, la recomendación recogida es observar la evolución del menor en diferentes contextos, como el colegio y el hogar, y recurrir a un profesional cuando los problemas persistan en el tiempo y afecten a distintas áreas de su vida.
En el ámbito educativo, el especialista defiende que los profesores tengan presente la diferencia de edad entre los alumnos de un mismo curso y ajusten las expectativas cuando sea necesario. El objetivo, recalca, no es restar importancia a quienes realmente necesitan ayuda, sino evitar confundir una diferencia de madurez con un trastorno y procurar que cada niño sea evaluado teniendo en cuenta su desarrollo.