Una de las herramientas más útiles que ha desarrollado el ser humano a lo largo de su historia es, sin duda, el lenguaje. Este efectivo método de comunicación nos permite expresar ideas, intenciones y sentimientos con una precisión verdaderamente milimétrica. Dependiendo de su empleo, su valor dispondrá de diferentes capas de profundidad.
No obstante, como todo utensilio, este puede utilizarse en las manos equivocadas. Y es que una verbalización agresiva o fuera de lugar puede convertirse en el origen de multitud de quebraderos de cabeza para el individuo que lo lleva a cabo. Suya es la responsabilidad derivada de las frases que salen de su boca.
Sócrates, filósofo: "El amigo debe ser como el dinero; antes de necesitarlo, es necesario saber su valor"ACyVUna frase atribuida a Sócrates sobre la amistad y el dinero vuelve a cobrar fuerza en la actualidad, al invitar a reflexionar sobre el valor real de los vínculos antes de que lleguen las dificultades
Esta cuestión se ha convertido en el centro de un debate que lleva dando vueltas a nuestra especie desde tiempos inmemoriales. De hecho, algunos de los pensadores más relevantes de nuestra historia han compartido sus reflexiones al respecto para tratar de acercarse lo máximo posible a la verdad. Tales de Mileto es un buen ejemplo de ello.
El poder de la verbalización
“Cuida tus palabras; que ellas no levanten un muro entre ti y los que contigo viven”, dejó grabado el filósofo de la Antigua Grecia. Y es que, con estas palabras, trataba de arrojar luz ante el carácter unificador que el lenguaje disponía con nuestro propio entorno. En combinación con la empatía y la comprensión, podría otorgarnos una virtud social muy enriquecedora.
Diderot, filósofo: "El hombre nace para vivir en sociedad. Sepáralo, aíslalo, y sus ideas se desintegran"P. M.La humanidad ha conseguido grandes hitos a lo largo de su historia cuando se ha juntado para que salgan adelante sus proyectos en común
Por el contrario, nuestros mensajes y discursos pueden servir como barrera a la hora de relacionarnos con quienes nos rodean. Y es que estas pueden ser el motivo por el que muchos vínculos acaban por romperse, haciendo del filo que separa los hilos que una vez se mantenían unidos frente a cualquier adversidad que se presentase.