Una bandeja de carne con el envase hinchado puede generar dudas incluso cuando todavía no ha alcanzado su fecha de caducidad. Aunque cierta tensión en el film resulta habitual en los productos envasados con atmósfera protectora, un abombamiento excesivo o progresivo puede advertir de una alteración del alimento. El tecnólogo de los alimentos Miguel A. Lurueña explica la diferencia entre ambas situaciones: “Si vemos que el envase está muy abombado o que se va hinchando con el paso del tiempo, como ha ocurrido en este caso, normalmente es una mala señal”.
Su advertencia parte de una bandeja de hamburguesas cuyo film había comenzado a sobresalir hacia fuera varios días después de la compra. El producto todavía se encontraba dentro de la fecha indicada en la etiqueta, pero el cambio visible del envase planteaba una cuestión importante: si seguía siendo seguro consumirlo.
Cuándo es normal que el film esté tenso
El interior de la bandeja contiene una mezcla de gases, normalmente formada por oxígeno, nitrógeno y dióxido de carbono, en proporciones seleccionadas para conservar mejor el alimento. Este sistema permite retrasar el crecimiento de microorganismos y mantener durante más tiempo determinadas características de la carne, como su color.
La presencia de esos gases explica que el plástico de una bandeja nueva pueda encontrarse ligeramente tenso. Ese aspecto, por sí solo, no significa que la carne esté estropeada ni representa necesariamente un peligro. “Cuando compramos una bandeja de este tipo es normal que el film esté un poco tenso, es simplemente porque contiene esos gases. No hay problema porque no supone ningún riesgo para la salud”, aclara el experto.
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La señal de alerta aparece cuando el volumen del envase resulta excesivo o aumenta mientras permanece almacenado. Una posible explicación es la proliferación de microorganismos capaces de generar gases, como el dióxido de carbono. Su acumulación en el interior provoca que el plástico termine elevándose.
Lurueña señala que esa transformación indica que el producto puede haberse alterado y ya no reúne las garantías necesarias. La fecha de caducidad no debe interpretarse como una protección absoluta si aparecen signos anómalos antes de alcanzarla. “En esas condiciones no podemos descartar la presencia de microorganismos patógenos que podrían enfermarnos, así que aunque todavía no haya llegado la fecha de caducidad no debemos consumirlo”, advierte.
@gominolasdepetroleo ¿Bandeja abombada de hamburguesas o de carne? ¿Por qué ocurre? ¿Qué hacemos con ella? ¿Se pu ede comer? #gominolasconsumo #gominolasseguridad ♬ sonido original - Miguel A. Lurueña
No existe una única causa que explique el problema. El alimento podría haber presentado desde el principio una carga microbiana elevada, de manera que en el momento del envasado ya contuviera una cantidad importante de microorganismos. También puede haberse producido algún fallo durante el proceso de envasado. Otra posibilidad es que la cadena de frío se haya interrumpido durante la distribución, el transporte, la exposición en la tienda o la conservación posterior. “Lo mejor es no abrirlo ni consumirlo”, resume el tecnólogo de los alimentos. El consumidor puede contactar con el servicio de atención al cliente indicado en la etiqueta o regresar al establecimiento con el producto y el comprobante de compra para solicitar un cambio o la devolución del importe.