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La muerte del ser humano no implica necesariamente que todas las células del organismo dejen de funcionar al mismo tiempo. Así lo explica Venki Ramakrishnan, premio Nobel de Química, quien ha abordado una de las grandes cuestiones de la biología: qué ocurre realmente en nuestro cuerpo cuando morimos y por qué la muerte de una persona no coincide necesariamente con la desaparición inmediata de toda actividad celular.

"Cuando morimos, la mayoría de nuestras células siguen vivas, pero no funcionan como un todo", sostiene Ramakrishnan. Con esta afirmación, el científico establece una diferencia fundamental entre la vida de las células y la vida del organismo en su conjunto. Aunque algunas partes del cuerpo puedan conservar temporalmente su actividad biológica, eso no significa que el organismo mantenga las funciones coordinadas que hacen posible la vida de una persona.

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El planteamiento del Nobel de Química permite entender que el cuerpo humano no funciona como una simple suma de células independientes. Su supervivencia depende de la coordinación entre diferentes órganos, tejidos y sistemas. Las células necesitan recibir oxígeno y nutrientes, eliminar sustancias de desecho y mantener una comunicación constante con otras partes del organismo. Cuando esa organización deja de funcionar de manera irreversible, la supervivencia aislada de determinadas células no puede mantener con vida al individuo.

Esta distinción también ayuda a comprender por qué la muerte biológica no es un proceso idéntico en todas las partes del cuerpo. Los diferentes tipos de células presentan necesidades y capacidades de resistencia distintas, de modo que no todas pierden su viabilidad en el mismo instante. Sin embargo, la persistencia temporal de actividad celular no debe confundirse con la posibilidad de recuperar las funciones del organismo. La cuestión central es la pérdida de la integración que permite que sus diferentes componentes trabajen conjuntamente.

Miguel de Unamuno, escritor y filósofo: “El escéptico no significa el que duda, sino el que explora o investiga, a diferencia del que afirma y piensa que ha encontrado”P. M.La curiosidad es el mecanismo más útil del ser humano para conocer y explorar el mundo que habita.

La reflexión de Venki Ramakrishnan sobre la muerte pone así el foco en una de las características esenciales de los seres vivos: su capacidad para funcionar como sistemas organizados. Desde esta perspectiva, morir no significa simplemente que cada célula se apague de manera simultánea, sino que el organismo pierde irreversiblemente su funcionamiento integrado. La diferencia entre que una célula permanezca viva y que una persona siga viviendo es, precisamente, la idea que resume su explicación.