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Toda vida humana se desarrolla en torno a ciertos objetivos fijados en el horizonte. Encontrar nuestro propósito se muestra como una cuestión personal que cada uno debe descubrir a su ritmo y momento. Sabremos que estas metas serán definitivas cuando insuflen en nuestra persona una gran sensación de motivación.
En este sentido, son muchos los que disponen de gran ambición para hacer realidad sus sueños. Esta nos empuja a superar nuestras propias dificultades, aunque estas se muestren especialmente duras. Sin embargo, medir sus efectos en nuestra mentalidad es una responsabilidad que debe regir en nuestro juicio para no avocarnos a la perdición personal.
Platón, filósofo griego: "La valentía es saber qué es lo que no debemos temer"El ConfidencialEl pensamiento de Platón sigue dejando reflexiones sobre el miedo, la prudencia y la capacidad de distinguir entre los peligros reales y aquellos que solo condicionan nuestras decisiones
Dicha idea lleva en la mente de numerosos individuos desde los albores de la humanidad. Es por ello que el debate acerca de la avaricia y sus efectos ha servido de reflexión para algunos de los pensadores que han influido enormemente en el pensamiento de las sociedades modernas. Demócrito es una de muchas figuras culturales que dejó un gran legado al respecto.
Demócrito, filósofo griego. (Pinterest) Valor a lo conseguido
“Discreto es quien no se aflige por lo que no tiene, sino que se alegra por lo que tiene”, pronunció el filósofo. Con estas palabras no hacía referencia a una actitud conformista, sino al encontrar y otorgar valor a los elementos que ya se encuentran en nuestro haber como símbolo de lo que hemos conseguido hasta el momento.
Diderot, filósofo: "El hombre nace para vivir en sociedad. Sepáralo, aíslalo, y sus ideas se desintegran"P. M.La humanidad ha conseguido grandes hitos a lo largo de su historia cuando se ha juntado para que salgan adelante sus proyectos en común
Lamentarse especialmente por no haber logrado ese propósito tan perseguido nubla nuestra razón y desprecia el camino que ya hemos recorrido, con los esfuerzos que ello ha implicado. Agradecer haber podido llegar a este punto ya es un motivo suficiente para sentirse afortunado, así como servir de estímulo para seguir luchando por lo que nos importa.