Foto: EC
China podría tener un nuevo as en la manga para sorprender a las flotas enemigas en el Pacífico: un sumergible que sale a la superficie, abre sus hangares y dispara una andanada de misiles desde donde nadie lo espera.
Según un nuevo análisis del experto en submarinos H I Sutton publicado en Naval News, el extraño buque de tres cascos que Pekín está probando en el mar de Bohai podría cargar hasta 16 o 18 misiles.
No es la primera vez que este buque da que hablar. En diciembre de 2025, Novaceno ya contó cómo China había construido en secreto este navío en un astillero de Huangpu, en Guangzhou, sin que estuviera claro para qué servía. Desde entonces ha viajado al norte del país. A principios de este año pasó por el puerto de Dalian y, más tarde, llegó a Huludao, donde ahora realiza pruebas.
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Pekín no ha dicho una palabra sobre él. No tiene designación oficial ni nombre en código occidental, y los medios chinos no lo han mencionado. Todo lo que se sabe procede de la inteligencia de fuentes abiertas (OSINT, en sus siglas en inglés), sobre todo de imágenes de satélite comerciales.
Cómo funciona
Según Sutton, los tubos ocupan buena parte del casco central. Están agrupados en dos bloques circulares que viajan tumbados dentro de dos hangares. Para disparar, el buque tiene que emerger, abrir las compuertas y levantar los tubos hasta ponerlos en vertical. El analista identifica con confianza al menos ocho tubos y estima que podría haber entre 16 y 18 en total, si los dos hangares tienen la misma configuración.
Su forma tampoco se parece a la de ningún otro submarino. Tiene un esnórquel —el tubo que asoma a la superficie para tomar aire— muy prominente, lo que indica que funciona con motores diésel incluso sumergido. Y lleva dos cascos laterales hacia la popa que le dan estabilidad en superficie, algo importante cuando los tubos se levantan y el buque gana peso en la parte de arriba. Esos flotadores llevan además hélices carenadas, posiblemente de tipo pumpjet.
La imagen del submarino-trimarán al descubierto. (X)
Lo más llamativo es que probablemente no lleva a nadie dentro. Rachel Pawling, consultora principal de K39 Consulting y profesora de diseño naval, calcula que desplaza unas 900 toneladas sumergido. Según sus estimaciones, los hangares de armas ocupan tanto volumen que no queda sitio para una tripulación. El buque tiene un puente de navegación abierto sobre la vela, pero Sutton cree que sirve solo para que un piloto humano lo maneje al entrar y salir del puerto, como ocurre en la mayoría de los grandes buques no tripulados. Por ahora, eso es una deducción, no una capacidad demostrada.
Como tiene que salir a la superficie para disparar, Sutton deduce que sus misiles están pensados para lanzarse desde la superficie y no bajo el agua, ya sean antibuque o de ataque a tierra. Y entre los muchos que tiene China, señala como candidato al YJ-20, un misil hipersónico asociado a los cruceros Type 055. Pekín lo presentó oficialmente en septiembre de 2025 y, según explica el medio especializado Janes, ya se ha lanzado desde los Type 055 y desde destructores Type 052D.
Esquema del diseño del submarino-trimarán chino. (H I Sutton - Naval News)
Aunque la hipótesis encaja, nadie ha visto lo que hay dentro de esos tubos. No hay ningún lanzamiento observado ni confirmación oficial del armamento, y un tubo no equivale a un misil cargado. De hecho, la escena con la que arranca el artículo de Sutton en Naval News —el buque emergiendo para atacar un grupo de portaviones enemigo a casi 1.500 kilómetros— es una recreación hipotética de cómo podría operar, no algo que se haya observado.
Recuerda a un diseño soviético
Pawling compara el buque chino con los submarinos soviéticos de misiles de crucero de la Guerra Fría, como la clase Juliett. Eran submarinos diésel que tenían que subir a la superficie para lanzar sus cuatro misiles antibuque SS-N-3 Shaddock, pero podían aparecer por sorpresa y atacar buques de alto valor desde direcciones inesperadas.
La gran diferencia está en el alcance. Los misiles modernos llegan mucho más lejos y pueden atacar objetivos en tierra y en el mar, así que el buque dependería de que otros sensores le pasaran los datos de los blancos. Sutton lo describe como un simple transportador y lanzador dentro de una red más grande. Encajaría en el plan de China para golpear a los grupos navales de EEUU a miles de kilómetros. Además, llevaría muchas más armas que los cuatro misiles de la clase Juliett.
Los puertos donde se le ha visto tampoco coinciden con los de los programas chinos de grandes barcos sin tripulación, tanto los de superficie como los submarinos gigantes, lo que lleva a Sutton a pensar que se trata de un proyecto distinto. "China parece no tener prisa por explicárselo al resto del mundo, y hay mucho que sigue sin estar claro", concluye el analista.