Foto: EC
EEUU acaba de publicar la primera foto nítida del avión espacial secreto de China, casi idéntico al X-37B estadounidense. Pero la imagen llega con un aviso mucho más inquietante: según la inteligencia militar estadounidense, Pekín podría desplegar armas láser en órbita a finales de esta década. El sueño de "Star Wars" de Ronald Reagan.
Hasta ahora, los láseres antisatélite chinos estaban atados al suelo. Desde el espacio, o con más potencia desde tierra, podrían alcanzar satélites que hoy quedan fuera de su alcance. Entre ellos están los que vigilan lanzamientos de misiles, observan el tiempo o fotografían el terreno, de los que dependen cada día nuestra seguridad, nuestra comida y nuestra industria.
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El dragón divino, por fin enfocado
La foto aparece en la página 53 de Challenges to Security in Space, el informe que la Agencia de Inteligencia de Defensa (DIA) —el servicio de espionaje militar del Pentágono— publicó el pasado lunes. La tomó en 2024 un satélite de Maxar —hoy Vantor—, que trabaja para el Pentágono y las agencias de espionaje estadounidenses. Sus cámaras suelen retratar la Tierra, pero pueden girarse hacia otras naves cuando se cruzan con ellas.
Antes solo circulaban vistas de baja resolución. Un responsable de la Fuerza Espacial estadounidense reveló la observación de Maxar en una conferencia en Corea del Sur en 2024. Pero el Pentágono no había publicado la imagen a máxima resolución.
En la cola de la nave asoman unos paneles solares desplegados. Según Vantor, pertenecen a otro satélite acoplado. El resto encaja con lo que se intuía: compuertas de carga, alas en delta y la panza negra del escudo térmico. El parecido con el X-37B —el minitransbordador robótico de la Fuerza Espacial— es tan grande que la nave china parece en buena medida una copia.
En Occidente la llaman Shenlong —dragón divino—. La prensa estatal china solo habla de una "nave experimental reutilizable". Despega dentro de la cofia de un cohete, trabaja como un satélite y vuelve para aterrizar sola en una pista. Ha volado cuatro veces desde 2020: dos días la primera, 276 la segunda y 268 la tercera, la que coincide con la foto. La cuarta despegó en febrero y sigue en órbita.
En su segunda misión, maniobró junto a un satélite acompañante a un kilómetro de distancia y pareció acercarse a menos de 100 metros, según la DIA. Este año, según el análisis del astrofísico Jonathan McDowell, soltó un subsatélite en junio y lo recapturó en julio. Luego repitió la operación en agosto y septiembre. Atrapar objetos en órbita sirve para inspeccionar y reparar satélites. También podría servir para interferir con los ajenos.
El X-37B de EEUU.
El láser orbital
"China tiene varias armas láser terrestres de distintas potencias para interferir, degradar o dañar satélites en órbita baja", afirma en el informe la DIA. "A finales de la década de 2020, China podría desplegar sistemas de energía dirigida en el espacio y sistemas terrestres de energía dirigida más potentes, capaces de amenazar satélites en órbitas más altas".
La órbita baja es la franja de unos pocos cientos de kilómetros donde vuelan la mayoría de satélites. Las altas quedan mucho más lejos. En la edición de 2022, la DIA solo hablaba de láseres en tierra. Entonces preveía que, "a mediados o finales de la década de 2020", China podría tener sistemas más potentes que extendieran la amenaza "a las estructuras de satélites no ópticos", los que no llevan cámaras. De armas en órbita, ni una palabra.
La DIA cree que el Ejército Popular de Liberación "probablemente" ve estas armas como "sistemas contraespaciales ideales". Pueden cegar un sensor durante un rato o destrozarlo para siempre. En enero de 2021, la prensa militar china ya proclamaba que los láseres de combate entraban en una "edad de oro". Sus científicos también trabajan en cristales para cañones láser terrestres más potentes.
En 2007, China destruyó uno de sus satélites meteorológicos con un misil y generó más de 3.500 fragmentos rastreables. Más de 2.400 siguen en órbita, según la DIA. Un rayo podría inutilizar un satélite sin dejar esa nube de metralla.
Lo que no sabemos
La DIA no detalla qué pruebas tiene. Dice "podría", no "tendrá". Entre las fuentes que cita para su aviso hay estudios chinos sobre láseres en órbita para retirar basura espacial. Es tecnología de doble uso: un rayo capaz de frenar un fragmento de chatarra también podría cegar un satélite espía. El informe tampoco vincula el avión espacial con esos láseres. China insiste en que sus pruebas buscan el "uso pacífico del espacio", según un comunicado de Xinhua de 2022.
EEUU no llega con las manos limpias. El mes pasado, el secretario de la Fuerza Aérea, Troy Meink, reconoció que su país tiene "armas de control espacial" en órbita. EEUU es el primer país que admite poseer armas orbitales.
La foto confirma lo que todo el mundo sospechaba: China tiene su propio X-37B y practica capturas en órbita con él. El aviso sobre los láseres es más grave. Con armas estadounidenses ya en órbita y posibles rayos chinos en camino, la "Guerra de las Galaxias" está dejando de ser una fantasía. Es la previsión del Pentágono para esta década.