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El hielo marino del Ártico podría estar perdiendo terreno mucho más rápido de lo que anticipaban los científicos, incluso durante los meses más fríos del año. Los modelos climáticos llevan décadas intentando calcular el alcance de este retroceso, pero una pista escondida durante miles de años ha puesto en duda las previsiones y apunta a un futuro menos alentador de lo esperado.

La respuesta podría estar 6.000 años atrás, durante el Holoceno medio, una época en la que el Ártico experimentó un calentamiento natural provocado por cambios en la órbita terrestre. Aunque las causas eran distintas de las actuales, aquel periodo permite estudiar cómo respondía el hielo marino a unas condiciones climáticas más cálidas. Un equipo de investigadores de la Universidad de Cambridge, en colaboración con el Centro de Investigación en Matemáticas (CIMAT) de México, ha analizado los registros climáticos de aquella época para poner a prueba las predicciones actuales. Los resultados, publicados en la revista científica Nature Geoscience, apuntan a que el Ártico podría tener casi un millón de kilómetros cuadrados menos de hielo marino en invierno de lo que indicaban las estimaciones anteriores para las próximas décadas.

Algo extraño ocurre con el hielo de la Antártida: los científicos detectan su tercer máximo invernal más bajo en casi 50 añosM. VelascoLa Antártida ha registrado su tercer máximo invernal de hielo marino más bajo en casi 50 años, con una extensión de 17,59 millones de kilómetros cuadrados, equivalente a casi dos veces la superficie de Brasil

6.000 años para entender el deshielo

Para llegar a esta conclusión, los científicos analizaron sedimentos del fondo marino que conservan restos de IP25, un compuesto producido por algas que viven asociadas al hielo. Su presencia permite reconstruir cómo era la cubierta helada del Ártico hace miles de años. El equipo recopiló 46 registros paleoclimáticos y los contrastó con las simulaciones de 27 modelos climáticos para comprobar cuáles reproducían mejor las condiciones del pasado. Después, mediante un método estadístico conocido como ponderación bayesiana, ajustaron el peso de cada modelo en los cálculos. El resultado fue significativo: lograron reducir un 85% la incertidumbre de las estimaciones y corregir la tendencia de los modelos a sobreestimar la extensión del hielo marino durante el invierno.

Evolución del hielo marino del Ártico y previsiones de su retroceso hasta 2100 según distintos escenarios climáticos. (Nature Geoscience)

El deshielo apunta a más lluvias en el Mediterráneo

Las consecuencias de este retroceso podrían ir mucho más allá del Ártico. El estudio señala que los mares de Barents, Groenlandia y Labrador presentan un mayor riesgo de pérdida de hielo, lo que podría alterar el intercambio de calor entre el océano y la atmósfera y afectar al clima de otras regiones. Entre las zonas que podrían verse afectadas figura el Mediterráneo, donde los aumentos de las precipitaciones de invierno y primavera podrían llegar a ser el doble de los estimados anteriormente a finales de siglo, bajo un escenario de emisiones elevadas. No obstante, los investigadores advierten de que todavía hacen falta más estudios para confirmar la relación entre el deshielo ártico y estos cambios en las lluvias.

Analizan el hielo de Groenlandia y encuentran un 'talón de Aquiles' de hasta 200 metros de espesorR. BadilloEsta debilidad explicaría por qué parte de los glaciares pierden estabilidad más rápido de lo previsto. Esto dificultaría los intentos de extracción de materiales críticos

El estudio también apunta a que las nevadas en el sureste de Groenlandia podrían ser más abundantes de lo previsto entre finales del invierno y comienzos de la primavera, un dato importante para entender cómo evolucionará su capa de hielo y su posible contribución al aumento del nivel del mar. Pero la principal advertencia de los investigadores está en las propias previsiones climáticas: los modelos podrían haber sobreestimado la capacidad del hielo ártico para resistir el calentamiento durante el invierno. Hasta ahora, buena parte de la atención científica se ha centrado en el deshielo estival. Sin embargo, los nuevos resultados sugieren que el Ártico también podría perder durante los meses más fríos más hielo del que anticipaban los modelos. Una advertencia que llega de un periodo situado 6.000 años atrás y que obliga a revisar cómo podría evolucionar la región en las próximas décadas.