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Como cuando se veía a Lionel Messi con doce o quince años, Kimi Antonelli dejaba en su camino la misma estela de los elegidos. Aun así, nadie imaginaba que su talento eclosionara como un auténtico “big bang” automovilístico. Ni siquiera su padrino, Toto Wolff. Solo un dato como aperitivo: En 2023, con 17 años, debutaba en un campeonato de monoplazas cuatro escalones por debajo de la Fórmula 1. En 2026, será campeón del mundo, da igual si es en México o en Brasil. Le faltan dos puntos.

Su excepcionalidad le catapulta hacia ese selecto olimpo de los deportistas superdotados, precoces, naturales. “Llevo 30 años o más intentando comprender la mente de los pilotos de carreras, y sigo sin saber qué ha ocurrido durante el invierno. Su capacidad para procesar y ofrecer un resultado excepcional, algo que no vimos venir, es sorprendente”, declaraba Wolff este pasado fin de semana en Austin. Sigamos ese rastro de miguitas dejadas por el fulgurante talento de Kimi Antonelli.

Antonelli fue fichado por Mercedes cuando aún no ganaba en el karting ( Jacky Foulatier / DPPIAFP7) "Diferente desde el primer día"

Expiloto de turismos, su padre inoculó el veneno a su hijo desde la más tierna infancia. Otros niños también crecían entre gasolina y velocidad, pero su ángel automovilístico brillaba desde sus inicios. “Con Kimi, vi casi desde el primer día que estaba ante un chico diferente. Lo primero que me impresionó, que me dejó maravillado, fue su presencia natural”, explicaba en una entrevista en Motorsport Magazine el francés Gwen Lagrue, su descubridor y ‘spotter’ de talentos de Mercedes, hoy fichado por Red Bull.

Lagrue contaba que recibía decenas de llamadas avisándole que en los karts nacía el nuevo "Ayrton Senna". “Obviamente, estaba todo lo que se podía ver en la pista: la velocidad, cómo prepara un adelantamiento, cómo se defiende. Vi a alguien diferente, y esto se basaba en la experiencia que tuve con la generación anterior —la de George Russell, Max Verstappen, Esteban Ocon, Pierre Gasly y Alex Albon— y, antes de ellos, con Sebastian Vettel y Lewis Hamilton”, explica Lagrue. Como con George Russell este año en Canadá. Durante un tiempo se limitó a seguir al niño Antonelli en la sombra, cuando Antonelli ni siquiera ganaba de forma sistemática porque su material no se lo permitía. Mercedes apostó antes de que el palmarés despejara las dudas.

“Ya causaba un gran impacto en todos en el paddock. Uno se daba cuenta de que este chico tenía algo distinto a los demás. A todo el mundo le caía bien Kimi, todos lo abrazaban. Ya a los once años era tal como el Kimi que vemos hoy. Sentía una enorme pasión por lo que hacía: por las carreras, por la Fórmula 1, por todo”. El niño Antonelli ya derrochaba ese carisma y encanto natural que sigue exhibiendo en la Fórmula 1, paseando una frescura y naturalidad inalterada por la presión de un mundo brutal. Porque para alcanzar tales cimas, tan crucial como el talento es el “software" del carácter que permite manejar la asfixiante exigencia y fiscalidad mediática de la Fórmula 1 sobre sus protagonistas.

Antonelli sufrió por primera vez en Fórmula 2. Se había saltado la Fórmula 3 (Antonin Vincent / DPPIAFP7) Como si anduviera sobre las aguas

“Es humilde, es muy fácil trabajar con él, sabe lo que hace", declaraba René Rosin, el responsable del equipo Prema con el que desarrolló su corta y meteórica carrera en monoplazas. “El ‘niño’ es bueno, es increíble, tiene un gran corazón, lo cual es algo muy importante”. Rosin contaba incluso que “con 15 años viajó solo a Le Mans para ver las 24 Horas. Para ello hay que ser un verdadero fanático del automovilismo”. El equipo debutaba en la carrera francesa y el chaval se fue para allá solo.

Cierto es que la tutela de Lagrue y Mercedes permitió que Antonelli recibiera las mejores condiciones para crecer, tanto en elección de equipos, ingenieros, preparación física y en otros aspectos de su personalidad. “Hemos tenido que ayudarle en cuestiones de disciplina: a ser puntual y a no dedicar tantas horas a intentar complacer a todo el mundo. Como a él le gusta agradar a los demás, a veces tenemos que enseñarle a decir que no”. Una faceta de su personalidad que todavía se aprecia en la Fórmula 1.

El talento natural y los resultados no siempre se equiparan, pero Antonelli cuajó todas las expectativas en cada uno de los escalones, hasta llegar a la Fórmula 2. En el karting, Antonelli saltaba de una categoría a otra como si cortara mantequilla blanda. En cada nuevo campeonato de monoplazas (F4, FRECA), victoria a la primera. El mismo año en que fue nominado como sustituto de Hamilton debutaba en Fórmula 2, obviando la Fórmula 3, algo que ni siquiera hizo Max Verstappen. Pasaba a un monoplaza doce segundos por vuelta más rápido que el anterior de la FRECA. Hasta ese momento, el talento de los elegidos le elevaba como si anduviera sobre las aguas. En Fórmula 2 comenzó a sufrir.

Monza 2024, el ejemplo de quién es Antonelli

Paralelamente, en aquel año llegó su famoso piñazo en la segunda vuelta de su debut en la Fórmula 1, Monza 2024, primera sesión de libres. “Nadie en la tierra habría podido tomar la curva con el coche a la velocidad a la que él intentaba hacerlo”, afirmaba Andrew Shovlin, uno de los responsables de Mercedes. “Claramente se le metió en la cabeza que iba a intentar hacer algo especial, y fue un error de juicio”. Lagrue explicaba que parte del aprendizaje en su carrera fue que Kimi se quedara en el cien por cien cuando su impulso le llevaba a buscar el ciento diez. Como en Monza.

Aquello le hizo daño internamente. También lo superó. Porque ese es el patrón repetido en toda su trayectoria: su capacidad para asimilar los errores, problemas o necesidad de subir el listón a velocidad vertiginosa. Así ocurrió cuando empezaba en la Fórmula 4 y la FRECA, también en la Fórmula 2 y su primera temporada en la Fórmula 1. Cuando Mercedes introdujo una evolución en el W16 a mitad de año, el italiano sufrió una racha de nueve carreras sin resultados. Surgieron las dudas en el seno de Mercedes, aunque nunca en Toto Wolff, como él mismo reconocía.

Tras otro accidente en los entrenamientos de Monza 2025, hubo gabinete de crisis con el equipo, Wolff, y en el seno de la familia. El jefe le dijo, literalmente: “Kimi, las cosas no pueden seguir así”. No siguieron. Su transformación de un año para otro ha sido una de las grandes revelaciones de este campeonato, insólita para un joven de su corta experiencia vital y deportiva. Hoy, cabe una rotunda afirmación: en la Fórmula 1 no ha habido ningún piloto como Kimi Antonelli.