Foto: EC
La NASA tiene un nuevo avión experimental y lo va a mostrar este fin de semana. Lo que no tiene, de momento, es una explicación para lo que está haciendo con el SR-71 Blackbird que desapareció de su centro de investigación de vuelo en California.
"Anunciaremos un nuevo avión X y no es el que estáis pensando", dijo Jared Isaacman, administrador de la NASA, en el pódcast The Flame Trench, de NASASpaceflight, emitido la semana pasada.
El anuncio llegará durante Max Power, una exhibición aérea y tecnológica que se celebra en el Centro Espacial Kennedy de Florida los días 7 y 8 de noviembre. Isaacman no dio ni un dato del avión: ni fabricante, ni prestaciones, ni presupuesto, ni calendario. Tampoco dijo a qué se refería con "el que estáis pensando", aunque la frase llegó poco después de que le preguntaran por el Blackbird, como recoge la revista especializada The War Zone.
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Esa pregunta fue si la NASA había vuelto a conectar el avión a la corriente eléctrica. Isaacman no contestó ni sí ni no. "Bueno, solo lo estamos limpiando, tío", respondió.
Un avión que se esfumó
La intriga empezó en septiembre, cuando Isaacman publicó la silueta de un avión experimental rápido y de gran altitud que recordaba mucho al Blackbird.
¿Es este un nuevo avión experimental de la NASA? (NASA - Jared Isaacman - Modificada digitalmente)
Poco después, Steve Trimble, de Aviation Week, descubrió en imágenes de satélite que el SR-71 con el número de cola 844 llevaba desde al menos mayo fuera de su lugar de exposición en el Centro de Investigación de Vuelo Armstrong de la NASA, en la base de Edwards. Es el último Blackbird que voló, el 9 de octubre de 1999.
El mismo periodista contó a finales de septiembre que la NASA se había puesto en contacto con antiguos miembros del programa SR-71 para ayudar a devolverlo al aire, entre ellos el veterano Mike Relja. Desde entonces, la agencia solo ha dado respuestas genéricas sobre su interés en nuevos aviones X, sin confirmar que quiera resucitar el avión espía.
Un banco de pruebas de motores
Quien sí tiene una teoría sobre el uso futuro de ese SR-71 es Tim Conners, que fue el ingeniero jefe de propulsión del programa Blackbird de la NASA en los años noventa y hoy es director técnico de Tiberius Aerospace.
En una entrevista con The War Zone, Conners explicó que la NASA no necesita el avión para estudiar su aerodinámica, porque eso ya lo puede hacer con simuladores. Lo que no se puede simular bien es cómo se comporta un motor nuevo integrado en un avión que vuela a más del triple de la velocidad del sonido durante mucho tiempo.
El avión supersónico silencioso X-59 en la pista. (NASA/Lockheed Martin Skunk Works)
Por eso cree que la agencia quiere convertirlo en un banco de pruebas volante para motores que funcionen entre Mach 2 y Mach 4, una franja de velocidad en la que se están desarrollando cada vez más armas porque son más baratas que las hipersónicas. "¿Qué mejor forma de hacerlo que usar un avión que ya ha demostrado que puede volar a esa velocidad?", dijo.
La teoría encaja con lo que Conners asegura haber oído. Según él, los motores J58 originales del 844 están inservibles tras pasar 27 años parados, aunque el diagnóstico se basa en inspecciones, no en un intento de arrancarlos. También le contaron que la NASA preparaba pruebas conectando el avión a una fuente de alimentación externa para ver qué sistemas seguían funcionando. No se sabe si esas pruebas llegaron a hacerse, y eso es justo lo que Isaacman esquivó con su chascarrillo.
Demasiadas dudas
Sin embargo, el propio Conners reconoce que desconoce aspectos clave del proyecto, como quién lo dirige o de dónde salió la idea. Y que él no recibió ninguna oferta formal, solo un mensaje informal en primavera.
Para devolver el Blackbird al aire, la NASA tendría que resolver problemas de motores, cableado e hidráulica, recuperar o sustituir el combustible especial que usaba, el JP-7, y formar a pilotos sin el biplaza de entrenamiento que tenía en los noventa.
Además, el discurso de Isaacman choca con el presupuesto. La petición de la NASA para 2027 propone recortar la partida de Aeronáutica de 935 a 609,5 millones de dólares. Es solo una solicitud que todavía tiene que aprobar el Congreso, pero desde que empezó el segundo mandato de Trump, la agencia no va sobrada precisamente de dinero como para resucitar aviones de los años sesenta.
El X-59 sí estará
De lo que sí hay confirmación es del X-59, el avión supersónico silencioso de la NASA, que estará expuesto en Max Power y después volverá a Edwards para seguir ampliando sus pruebas de vuelo. El X-59 ya se ha visto en vuelo, así que no puede ser el avión que anunciará Isaacman.
Tampoco hay que confundir el 844 con el SR-72, el sucesor hipersónico que Lockheed Martin dio a conocer como concepto en 2013 y del que apenas se sabe nada.
Isaacman, que quiere convertir Max Power en una feria comparable a las de París, Farnborough o Dubái, tendrá este fin de semana la oportunidad de despejar parte del misterio. Conners, por su parte, le da un 25% de probabilidades a que el Blackbird vuelva a volar. "Espero que haya una buena razón para gastar el dinero. Pero creo que, incluso si es una mala razón, todo el mundo quiere que vuelva a surcar los cielos", dijo.