Foto: EC
Éste es el buque de guerra del futuro cercano, en la década de 2040: un destructor de 170 metros de eslora con dos torres y un perfil diseñado para ocultarse del radar y satélites de vigilancia. Eso es lo que afirma Naval Group, que ha diseñado un navío equipado con todo tipo de armas que suena más a destructor del Imperio Galáctico que a destructor de la Marina francesa.
Según el astillero francés, el SCX26 llevará un cañón electromagnético, un láser de 100 kilovatios y más de un centenar de misiles. Pero lo más llamativo está en su popa: un hangar que hace de fábrica y de taller para drones. Desde ahí, la tripulación podría reparar drones y fabricarlos usando sistemas de impresión 3D, por ejemplo drones kamikaze.
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Este destructor, afirma la compañía, sigue una filosofía de diseño que toma en cuenta las lecciones de la guerra de Ucrania y de Irán, donde los drones han sido decisivos para que Kiev doblegase a la Marina rusa. Las claves para ganar las batallas navales del futuro serán los enjambres de drones para saturar las defensas enemigas y alcanzar al enemigo, los cañones de riel que permitan los disparos a larga distancia con un coste reducido, y la defensa contra misiles hipersónicos casi imposibles de interceptar. Todo combinado en un perfil furtivo para evitar que el enemigo te arrolle con las mismas armas.
La compañía presentó el concepto SCX26 este martes en la feria de defensa parisiense Euronaval pero, por ahora, ninguna Armada del mundo ha encargado un barco con este perfil. "No es un barco destinado a construirse tal cual", explica Aymeric de Torcy —responsable de marketing de drones y ciberseguridad de Naval Group— al medio especializado francés Mer et Marine.
Madre y nodriza
El astillero afirma que el SCX26 desplazaría 8.000 toneladas —unas 10.000 cargado hasta arriba, según Mer et Marine— a una velocidad máxima de 30 nudos (unos 56 km/h). En teoría, puede tener una autonomía de unas 8.000 millas náuticas, casi 15.000 kilómetros. La tripulación estaría compuesta por 150 marinos, y a bordo cabrían otras 100 personas: un estado mayor y operadores de drones.
Toda su popa está diseñada para los robots. El barco tiene un hangar interno bajo la cubierta de vuelo. Allí guardaría helicópteros y drones. Puede desplegar drones marinos de superficie y submarinos, así como drones aéreos.
El hangar haría de taller para reparar cualquier dron que vuelva del mar usando piezas de repuesto. Además sería fábrica, tanto para imprimir piezas dañadas que no estén en stock usando impresoras industriales 3D como para fabricar nuevos drones. Mer et Marine describe este espacio como "una verdadera pequeña fábrica embarcada" capaz de producir drones kamikaze que se lanzan contra blancos.
Según De Torcy, "este buque, en el centro de una fuerza operativa, es un nodo de conectividad con los medios que lo rodean, en particular drones de superficie, aéreos y submarinos". El barco podría desplegar enjambres de drones por mar y aire para espiar, cegar radares enemigos, atacar barcos o perseguir submarinos. La inteligencia artificial ayudaría a los operadores a coordinarlo todo porque, según De Torcy, no es posible controlar tantos drones uno por uno. Naval Group afirma que la decisión y la responsabilidad operativas seguirían en manos humanas.
Furtivo y armado hasta los dientes
El diseño está formado por polígonos planos y continuos en los que ningún objeto sobresale del casco. Las facetas de las torres están diseñadas para que, en teoría, las ondas de radar reboten hacia otro lado. Las superficies superiores, afirma la compañía, también están modeladas para evitar la detección por el radar satelital y de los misiles balísticos.
Los cañones, incluido el electromagnético, se esconden bajo cúpulas furtivas.
Sus dos torres separadas, cada una con su propio puente de mando, son un diseño muy poco habitual. La de proa lleva un radar UHF de nueva generación. Este radar trabaja en frecuencias muy bajas para la detección temprana de misiles balísticos e hipersónicos.
La zona central está reservada para la instalación de módulos contenedores para lanzar misiles y drones. A proa y popa hay 12 lanzadores Sylver de ocho silos desde donde los misiles despegan verticalmente. Caben 96 misiles, desde el Aster 30 —un misil antiaéreo— hasta el MdCN —un misil de crucero capaz de atacar objetivos en tierra—. Con sistemas más compactos, la cifra superaría el centenar. El destructor también estaría equipado con dos lanzadores Rampart de misiles cortos, cohetes guiados y señuelos, y un cañón convencional de 57 mm para la defensa cercana contra drones y misiles.
Cañones experimentales
El astillero francés también ha diseñado dos armas futuristas como las que EEUU y Japón ya han probado de forma experimental: un cañón electromagnético y un cañón láser.
El cañón electromagnético —también llamado de riel o ‘railgun’ en inglés— cambia el explosivo del obús tradicional por una enorme corriente eléctrica que recorre dos raíles y acelera proyectiles sólidos de metal a velocidad hipersónica. En teoría, eso los hace más baratos, letales y de mayor alcance que los cañones convencionales. Pero su función necesita enormes cantidades de energía eléctrica, que pueden obtenerse de reactores nucleares o turbinas de última generación.
Los ‘railgun’ todavía no han logrado salir de la fase experimental porque el cañón se desgasta y deforma afectado por las enormes fuerzas a las que se somete. EEUU comenzó el desarrollo de estas máquinas para después dejarlo y ahora volver a retomarlo. China afirma tener un sistema que reduce el desgaste y los hace viables, pero no ha realizado ninguna instalación operativa. Hasta ahora, sólo Japón ha disparado uno desde un barco contra otro buque.
El cañón láser iría instalado en la torre de proa. Sería el encargado de defender el barco contra drones aéreos y marinos por muy poco dinero. Por ahora, EEUU es quien más los ha probado en el mar. El mal tiempo y la distancia le restan eficacia por lo que en el SCX26 el láser acompañaría a los misiles y el cañón de defensa sin sustituirlos.
Pero por ahora todo esto es sobre el papel. Naval Group sólo lo ha probado con maquetas en un canal de ensayos. La publicación de defensa The War Zone cree que el diseño influirá en el futuro relevo de los destructores antiaéreos Horizon de la Armada francesa.