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El glioblastoma es uno de los cánceres cerebrales más agresivos y también uno de los más difíciles de tratar. Su capacidad para infiltrarse en el tejido sano y las dificultades para hacer llegar los medicamentos al cerebro complican la lucha contra este tumor. Sin embargo, una nueva estrategia experimental podría abrir otra vía para combatirlo, aunque todavía quedan importantes obstáculos por superar.

Un equipo de investigadores del Centro Oncológico Integral de la Universidad de Virginia (UVA), liderado por el doctor Roger Abounader, ha desarrollado una técnica que combina ultrasonidos focalizados, nanopartículas y microARN, pequeñas moléculas capaces de regular la actividad de distintos genes. Según el estudio publicado en Journal of Clinical Investigation, los científicos identificaron tres microARN relacionados con 87, 79 y 22 genes implicados en el glioblastoma, respectivamente. La investigación busca actuar sobre varios mecanismos que favorecen el crecimiento del cáncer al mismo tiempo, en lugar de combatirlos por separado.

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Cómo funciona la nueva técnica contra el glioblastoma

Uno de los mayores desafíos para tratar este cáncer cerebral es la barrera hematoencefálica, una protección natural del cerebro que también impide la entrada de muchos medicamentos. Para superar este obstáculo, los investigadores utilizan ultrasonidos focalizados guiados por resonancia magnética y pequeñas microburbujas, cuya interacción permite abrir temporalmente esta barrera. De esta manera, las nanopartículas que transportan material genético destinado a producir los microARN pueden atravesarla y llegar al tejido cerebral, donde buscan actuar sobre los genes relacionados con el crecimiento del tumor.

Esquema del uso de ultrasonidos y microburbujas para facilitar el paso de nanopartículas a través de la barrera hematoencefálica. (Saha et al./Journal of Clinical Investigation)

Esta capacidad para intervenir en distintos mecanismos relacionados con el desarrollo del cáncer podría ofrecer una ventaja frente a los tratamientos dirigidos a una sola diana. Además, combinar varios fármacos para atacar diferentes genes puede aumentar el riesgo de efectos secundarios. Actualmente, el tratamiento habitual del glioblastoma comienza con una cirugía para extirpar la mayor cantidad posible del tumor, seguida de radioterapia y quimioterapia. Sin embargo, su tendencia a infiltrarse en el tejido cerebral sano hace especialmente difícil eliminarlo por completo.

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Resultados prometedores, aún sin ensayos en humanos

Las primeras pruebas realizadas por el equipo de Abounader, tanto en el laboratorio como en modelos animales de glioblastoma, han mostrado una ralentización del crecimiento del tumor y una mayor supervivencia de los ratones tratados. Para estos experimentos, los científicos utilizaron nanopartículas destinadas a aumentar la presencia de dos microARN, miR-340 y miR-382. Aunque los resultados son alentadores, esta estrategia todavía no se ha probado en pacientes humanos. El próximo desafío será estudiar su seguridad y determinar si los beneficios observados pueden trasladarse a personas con glioblastoma, antes de plantear su posible aplicación clínica.