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Fernando Romay formó parte de la selección española de baloncesto que ganó la plata en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 1984. Décadas después, su testimonio en Salvados, de laSexta, aborda una realidad menos visible del deporte de élite: las dificultades que pueden aparecer tras la retirada, cuando una trayectoria de éxitos no tiene un reconocimiento equivalente en la vida laboral.
El exjugador participó en el programa junto a Almudena Cid y Lola Fernández Ochoa para explicar a Gonzo los problemas de protección social que afectan a distintas generaciones de deportistas. Cid impulsa esta reivindicación con el apoyo de UGT, que acompaña al colectivo en la búsqueda de cambios para mejorar su cobertura. La reclamación persigue que los años dedicados a competir tengan también reconocimiento de cara a la jubilación.
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En el caso de Romay, la diferencia entre su carrera deportiva y los años cotizados tiene una consecuencia concreta. “Me puedo jubilar pero no puedo cobrar en mi caso el 100% de lo que me correspondería porque me faltan 4 años”, explicó. Durante buena parte de su etapa en el Real Madrid, cotizar habría comprometido su participación internacional: “Si cotizaba por mí, me declaraban profesional y no podía ir ni a los Juegos Olímpicos, ni a los europeos, ni con la Selección”.
Romay situó el cambio después de Barcelona 1992, los Juegos en los que participó el Dream Team estadounidense con jugadores de la NBA. “Y por eso en el 93 todos entramos a formar parte de la Seguridad Social”. Los años anteriores, sin embargo, son los que están detrás de la carencia de cotización que describió en el programa.
@lasexta_ La lucha de los deportistas por el reconocimiento de sus años de trabajo: cotizaciones, derechos laborales y una jubilación digna. #salvadosalmudenacid ♬ sonido original - laSextatv
Aquella falta de cobertura también afectó a su familia. En Salvados, recordó que una de sus hijas sufrió una reacción grave tras recibir penicilina y que la llevó a Urgencias del Hospital La Paz. La atención supuso un desembolso que todavía recuerda: “300.000 pelas de entonces que tuve que pagar, por la incubadora, por todo el tratamiento que le hicieron, porque yo no tenía Seguridad Social”.
El exjugador también trasladó las dificultades económicas que le cuentan antiguos compañeros: “Es que hay gente que está cobrando la mínima. A mí me vienen compañeros míos, muchos años en Primera División que me dicen: 'Fernando, es que mis amigos de mi edad, que ya están jubilados, ayudan a sus hijos y en mi caso son mis hijos los que me tienen que ayudar a mí, porque estoy cobrando la de 600 o 700 pavos”, asegura.